05 June 2009
Columnas en favor del voto nulo
Denise Dresser. Anular es votar. 15 de junio de 2009
Anular es votar. Es participar. Es ir a la urna y depositar una boleta para expresar el descontento con un sistema democrático mal armado, que funciona muy bien para los partidos pero muy mal para los ciudadanos. Hemos construido una democracia parcial en la cual existe la capacidad de votar pero no de sancionar. Es como si usted -lector o lectora- contratara a un empleado, le pagara el sueldo durante los próximos tres años, y no pudiera despedirlo o castigarlo si su desempeño es malo, o atenta contra el bienestar de la empresa. Eso es, en efecto, lo que hemos venido haciendo: votando por personas a las cuales nunca volvemos a ver, cuyo comportamiento en el Congreso desconocemos, cuyo incentivo para representarnos es nulo porque al final de su periodo saltarán a otro puesto. Porque no hay reelección pero sí hay trampolín; porque nos han otorgado la capacidad para llevar a alguien al poder, pero no contamos con instrumentos para asegurar que lo ejerza en nuestro nombre. La anulación no busca acabar con la democracia sino aumentar su calidad y su representatividad. La anulación no intenta dinamitar el sistema de partidos sino mejorar su funcionamiento.
Otros artículos favorables
Rogelio Gómez Hermosillo M. Para no anularnos. El Universal, 19 de junio de 2009
Hay que asumir la responsabilidad para darle rumbo y cauce a las expresiones de protesta. Sin embargo, esto no es sencillo; el reto es doble: ¿es posible generar una agenda común, compartida por un espectro muy amplio y plural de posiciones que quieren promover cambios al sistema político? ¿Es posible acordar una forma de presión que obligue a los legisladores a realizar las reformas solicitadas?
José A. Crespo. Voto nulo: efectos jurídicos. Excelsior, 15 de junio de 2009
…el ex consejero electoral del IFE, Mauricio Merino, escribió un artículo en el que comenta que el voto nulo cuenta para determinar si un partido alcanzó o no el umbral de 2% exigido por el Cofipe para poder preservar su registro (El Universal, 10/VI/09). A partir de lo cual, mientras más votos anulados, mayor la probabilidad de que los pequeños pierdan su registro (mientras más cercanos estén a 2%). Un día después, no sé si respondiendo a lo escrito por Merino, el consejero electoral Benito Nacif afirmaba que, por el contrario: “Los votos nulos simplemente se hacen a un lado (...) Los partidos pueden mantener su registro” (Excélsior, 11/VI/09). El viernes, Leo Zuckermann corrige a Nacif a partir de lo expresado por Merino (Excélsior, 12/VI/09). Jesús Cantú, también ex consejero del IFE, ratifica la posición expresada por Merino (Proceso, 15/VI/09). Extraña disyuntiva: ¿a quién creerle…?
Néstor de Buen. El voto en blanco, un voto positivo. La Jornada, 14 de junio de 2009.Es obligación ciudadana ejercer en esta ocasión el derecho de voto. Se trata de la contribución para la elección de miembros del poder ejecutivo municipal, que tanto importa para la vida común y, lo que me parece aún más importante, la participación en la elección de 50 por ciento del Poder Legislativo, ése que debe convertirse en la vía en que la representación de los ciudadanos decide sobre las reglas del juego, proponiéndolas o sugiriendo su reforma.
Gustavo Gordillo. Voto nulo, voto de convicción, voto útil. La Jornada, 13 de junio de 2009
Un vasto movimiento de opiniones, sobre todo en Internet, ha venido configurándose en las últimas semanas para expresar a través del voto nulo su rechazo a un sistema político que no parece responder a las diversas exigencias de la ciudadanía. El eje de esa protesta gira en torno a una mayor participación en los asuntos públicos, pero ha sido gatillada por la sensación de que la impunidad campea en todas sus expresiones.
Leo Zuckermann. Respuesta a Benito. Excelsior, 12 de Junio de 2009
El hoy consejero electoral ha publicado un artículo titulado “El problema con el voto blanco”. Tomando en cuenta que voy a votar por un candidato no registrado en las próximas elecciones, como una forma de protesta en contra de los partidos, no puedo dejar pasar la oportunidad de responder a algunos de los argumentos de Benito.
José A. Crespo. Voto nulo: “un peligro para México”. Excelsior, 11 de junio de 2009
Hace varios meses comía yo con distinguidos amigos, figuras públicas todos ellos y cercanos en cierto grado a algún partido, sin ser, hasta donde sé, militantes activos. Con ellos comenté mi postura de no dar mi voto a ningún partido político, idea que no compartieron, pero todos coincidieron en que era mejor presentarse a la urna y anular el voto, que quedarse en casa. Así lo creo yo también. Pero por lo visto los partidos no, pues han reaccionado con gran intolerancia contra el voto nulo (tachado) o independiente (por un candidato no registrado), opción contemplada por la ley y, en consecuencia, legítima y democrática.
Leo Zuckermann. Tres diferentes opciones de protesta. Excelsior, 10 de Junio de 2009
Hay cierta confusión sobre los métodos de protesta en contra de los partidos que nos gobiernan. Diversos grupos promueven una u otra cosa. Es lógico: se trata de un movimiento social espontáneo que, por lo pronto, no tiene un liderazgo y un proyecto únicos. Vale la pena, por eso, explicar las tres opciones que andan circulando.
Raúl Trejo Delarbre, “Anular el voto”. Eje Central, 3 de junio de 2009.
Los defensores del voto útil -es decir, del voto a favor de un partido, cualquiera que sea- tienen razones importantes. Hay que ejercer el sufragio de manera plena, dicen, porque ese es precisamente el sentido que tiene. Si no elegimos de entre las opciones que hay, otros decidirán por nosotros. Gústenos o no, la próxima Cámara de Diputados, la Asamblea Legislativa, los delegados en el caso del DF, van a ser electos de entre los candidatos que hay. Ese es el elenco del que disponemos. Por eso, afirman los defensores del voto útil, hay que decidirse aunque sea por el mal menor.
Héctor Aguilar Camín, “La ola abstencionista”. Milenio, 3 de junio de 2009.
Crece en prensa –en los diarios y en la radio, apenas en la televisión– el número y la calidad de comentaristas que abogan por abstenerse de votar en las elecciones de julio. Sus argumentos comparten un rasgo común de hartazgo o protesta por los abusos de la llamada partidocracia.
Carlos Loret de Mola, “¿Por quién voy a votar?” El Universal, 3 de junio de 2009.
Mucho antes de la cita en las urnas, el 2 de julio de 2006, me quedó claro que ningún candidato era capaz de comprometerse con lo que me interesaba: la libertad de expresión... Al mediodía fui a la casilla y anulé mi voto. Lo volveré a hacer en cinco semanas. Aquella vez lo pensé mucho. Esta no tanto.
José A. Crespo, El “no voto”: ¿esfuerzo inútil?, Nuevo Excelsior, 15 de abril de 2009.
En el número de abril de la revista Nexos se hace una reflexión plural sobre si conviene votar o no en las actuales circunstancias. Una de esas reflexiones la hace José Woldenberg (Gesto inútil), a quien mucho aprecio y respeto. En lo que hace a la discusión sobre las razones de votar o no votar en estas elecciones o, más aún, como él mismo lo pone, si tiene sentido abstenerse, mi postura es que, a partir del comportamiento de todos los partidos en los últimos años, se puede concluir que no hay diferencia sustancial entre ellos. Y que los ciudadanos que así lo sientan (no sabemos cuántos son) pueden expresar ese rechazo y ejercer una presión sobre los partidos anulando el voto (aunque muchos, al parecer, no quieren ni siquiera concurrir a la urna).
Claudio López-Guerra, “Todos los pájaros de un tiro”. Nexos, 1 de abril de 2009
A veces nada es mejor que algo. ¿Aplica esta máxima a la participación electoral? Mejor no votar, piensan algunos, que apoyar a una de esas organizaciones criminales que se hacen pasar por partidos políticos. Votar por la menos repugnante de las opciones ya se ha vuelto intolerable para muchos. ¿Pero podría ser mejor abstenerse o anular el voto en señal de protesta? Como una acción individual aislada, no. Como parte de un proceso de acción colectiva, sí. Un boicot ciudadano bien orquestado, en condiciones que realmente lo ameriten, sería estupendo.
Diego Petersen Farah, “De nulos, apocalípticos e integrados”, Milenio, 28 de mayo de 2009










