la verdad

Por: Sergio Aguayo

 

Estudiar la barbarie de los Zetas en Coahuila me confirma lo indispensable de una convergencia entre sociedad y gobierno para acercarse a la verdad.

        

    Olga Sánchez Cordero y Alejandro Encinas (próximos secretaria y subsecretario de Gobernación) han informado que, para ofrecer justicia, crearán comisiones de la verdad. Las habrá por región, estados y casos paradigmáticos (Ayotzinapa, Nochixtlán, Tlatlaya, entre otros). Es un enfoque acertado pero, en mi experiencia, bastante complicado. Como parte del Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México, encabezo -desde 2016- una investigación sobre la interacción entre crimen organizado, Estado y sociedad en Coahuila.

         

    El primer paso fue superar la distancia y desconfianza entre sociedad y gobierno. Los familiares de desaparecidos ya habían metido el tema en la agenda y, con su aval, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) –respaldada por la CNDH–gestionó ante el gobernador Rubén Moreira la entrega de expedientes judiciales al equipo de investigación de El Colegio de México, que también recopiló una gran cantidad de testimonios, documentos y crónicas.

           

    Es imposible capturar en unas líneas el salvajismo de una banda criminal que arrasó con vidas y patrimonios, los grados de sometimiento e indolencia de las autoridades y la heroicidad de las y los coahuilenses que resistieron y exigieron. Los interesados en saber pueden descargar gratuitamente el libro que escribí con Jacobo Dayán, El yugo Zeta. Norte de Coahuila 2010-2011 (). El ejercicio ya sirvió para mejorar el modelo de atención a los afectados y para modificar políticas públicas. En otro escrito comentaré la exitosa estrategia seguida por el gobierno de Coahuila para reducir el poderío Zeta.

               

    La colaboración entre gobierno y sociedad se tejió con varias hebras: a) el convencimiento de que estudios confiables sirven para entender al crimen organizado y atender a las víctimas; b) el poner como hilo conductor las necesidades y experiencias de los afectados y sus organizaciones; c) el lograr que los entendimientos se dieran en torno a proyectos concretos, viables y rigurosos; d) el tratar con gran respeto a la información; y, finalmente, e) el cumplir con el espíritu y la letra de los acuerdos formales e informales.

          

    Aprendimos que la búsqueda de la verdad es un proceso lento que influye y transforma a los viajeros. Es imposible ponerle fecha límite a la obtención de la verdad o anticipar acontecimientos, porque cuando empieza la búsqueda de la verdad se desgranan los apoyos y confidencias pero también afloran las resistencias y las agresiones de los afectados. En balance, la cacería de la verdad perdida provocó una metamorfosis en los actores y mejoró algunas políticas públicas.

             

    Previo acuerdo con el gobierno de Miguel Ángel Riquelme, en las próximas semanas iniciaremos la Fase 3 de la investigación, que estará centrada en La Laguna. Estamos en un momento especial porque la llegada de un nuevo gobierno federal abre la posibilidad de que obtengamos la información que nos permitirá establecer la responsabilidad de funcionarios del gobierno de Coahuila, el papel que jugó el Ejército, la Marina y la Policía Federal, entre otras dependencias y lo hecho por algunas dependencias de los Estados Unidos (una parte de la violencia coahuilense es binacional). Si todo funciona como debe, en 2019 o 2020, tendremos un mapa completo de las interacciones entre crimen organizado, Estado y sociedad en una entidad.

         

    La verdad no es una panacea que resuelva todas las desgracias de un país tan saqueado y maltratado como el nuestro, pero sí es la clave para exhibir y desmontar las redes de complicidades e irse acercando a la justicia y a las reparaciones que son los peldaños que conducen a los perdones y las reconciliaciones. Es un insumo indispensable para enmarcar una nueva etapa en la transición mexicana.

           

    En las últimas décadas las organizaciones de víctimas, los periodistas y los académicos hemos hecho ejercicios de aproximación a la verdad por todo el país. Siempre padecimos las ausencias y resistencias del gobierno federal. Por ello es que resulta tan gratificante saber que habrá comisiones oficiales de la verdad. ¡Ya era hora!

 

Twitter: @sergioaguayo

Colaboró Mónica Gabriela Maldonado Díaz.

 

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